martes, 27 de abril de 2010

La primera semana en Mumbai: Confirmado, no existe el amor a primera vista

Mumbai es una ciudad enorme de unos 20 millones de habitantes. Llegué a la madrugada del domingo (los vuelos que vienen de Europa llegan todos muy tarde) y, por suerte, un chico de AIESEC me fue a buscar. Por suerte porque encontrar una dirección acá es... muy complejo. Muchas calles no tienen nombre y menos números. Creo que se orientan con determinados puntos que todos conocen (ellos...).

Estuve cuatro días en Mumbai que resultaron una mezcla entre "desafiantes", "estresantes", "caóticos"... Me tocó estar en un TQ bastante alejado del centro (más de una hora en tren). Los TQ son departamentos que la empresa tiene en todo el país. Sirven para los numerosos viajes que los empleados tienen que hacer entre ciudades por cuestiones de negocios, conferencias, etc.

El primer desafío fue moverse... te sentís un nene de cuatro años sin tener la menor idea de cómo funcionan las cosas. No son muchos los que hablan inglés y, como son muy amables, cuando preguntas algo se esfuerzan en ayudarte pero aparentemente no saben decir que "no" entonces cuando no saben algo igual te responden... cualquier cosa por lo que terminas dando vueltas en círculo.


Autitos locos

Lo que es útil es usar rickshaws, motitos de tres ruedas que pueden llevar hasta 3 pasajeros y en Mumbai es con taxímetro. Igual tampoco es super fácil... tenés que saber cómo explicarle al conductor adónde querés ir con el nombre de algún punto de referencia. Además, la dinámica funciona así: te acercas al conductor y antes de subir le decís rápido (acá todo es muy acelerado) el nombre de una zona por ejemplo. La mayoría de las veces las respuesta del conductor es "no". Es como que le pidas a un taxista que te lleve a x lugar y te diga que no... muy loco. Seguís intentando hasta que finalmente alguno te dice que subas. Las primeras veces arriba de eso crees que vas a morir en cada segundo. Es terrible cómo manejan. La velocidad, el caos... Después empezás a desarrollar una extraña confianza en los reflejos del conductor de turno. Parecen ser bastante ágiles y por el momento no vi ningún accidente.

Otra cosa a la que todavía le tengo miedo es a cruzar la calle. Intento esperar que venga alguien y cruzar con él. Es que nunca paran, para colmo manejan al revés, como en Inglaterra y no sé para dónde mirar... por el momento mi técnica es correr y gritar simultaneamente; no lo puedo evitar.

Sobre como teletrasportarse en semejante metropolis

Tema tren... complejo de entender pero parece un buen sistema. Lo que no entiendo es por qué nadie me explicó cómo usarlo antes de llegar porque sin ese medio de transporte iba a ser imposible manejarme. El ticket se compra de unas cuatro maneras diferentes. La única que conozco es mediante cupones que tienen diferentes valores. Te fijás en una tabla cuánto cuesta tu destino, y marcas la cantidad de cupones correspondientes con una máquina que le imprime fecha y hora. Nadie controla tus cupones, pero esta gente es muy honesta y lo hace.

A su vez, cada tren tiene múltiples vagones diferentes, así que tenés que aprender el código. Hay vagones que dicen II (segunda clase) y otros con lineas diagonales (primera clase que cuesta diez veces más pero en la hora pico es muy útil). Además, estas categorías tienen vagones especiales para mujeres, que tienen el dibujo de una cara de mujer para identificarlos. Yo viajé siempre en segunda de mujeres, evitando la hora pico y viajé bastante bien. Hacen lo que siempre quise hacer en Bs As en el colectivo y no me anime: le preguntan a los que están sentados en dónde se bajan para quedarse al lado del que primero lo haga! Está muy bueno. Lo voy a implementar en todos lados así no dejo mi comodidad librada a la suerte.

Su sistema de trenes me pareció bastante bueno. La frecuencia es perfecta. Prácticamente nunca esperas para subirte más de un par de minutos.

Seguridad

En mi escaso tiempo libre en Mumbai recorri el centro con el Gateway of India, el famoso Taj Majal Hotel y me recomendaron ir a un bar llamado Leopold. Mientras estabamos esperando la comida vimos unos huecos en la pared y resulta que fue uno de los lugares de los atentados del año pasado... me impresionó un poco estar ahí. El Taj Majal Hotel es otro de los lugares. En todos lados la seguridad es muy notoria. Detector de metales hasta para entrar a un shopping. Ni hablar en la empresa... parece una carrera de obstáculos entrar a algún lado.

Vestimenta

La gente me resulto muy amable en general, y la mayoría de las mujeres usa saris u otro tipo de vestimenta que consiste en una camisola larga sobre un pantalón ajustado y un chal (esa sería mi traducción occidental...). Esta última opción, me encanta! Igualmente hay algunas indias con ropa occidental así que aparentemente todo vale.

Esto es un mareo. Me siento como un bebe en su primera hora de vida.

Otra cosa que no me hizo sentir muy cómoda fue sobre estimulación sensorial... enormes cantidades de gente, colores, olores, basura en algunas zonas, carteles con nombre que aunque algunos están en inglés no te da tiempo a leer... la forma de los negocios también me resultaba irreconocible en un primer vistazo. En fin, me sentí bastante mareada así que cuando no tenía nada especial que hacer prefería quedarme en el TQ (que increiblemente no tenía internet) pero me tocó compartir la habitación con una rusa no muy fácil de tratar y que para colmo se enfermó así que no fue fácil.

En Mumbai sólo estuve cuatro días haciendo los trámites migratorios y otros papeles y salí una vez con algunos otros trainees realmente muy agradables. Vivían en una zona mucho más linda que la que me tocó a mi, así que gracias a que los fui a visitar me llevo una mejor imagen de la ciudad.

A las apuradas, me confirmaron el vuelo a Chennai un miercoles a las 6 y a las 9 ya estaba viajando previo maraton por el sistema ferroviario de Mumbai, armado de valijas mas rapido que un fujitivo y desarrollo de habilidades extraordinarias para conseguir un rickshaw y, mas importante, lograr meter mis parapetos en esa pequena lata con ruedas ambulante (que dicho sea de paso, me gusta, le tome carino). Gracias a dios todo Chennai es otro mundo. Tuve una hermosa bienvenida tanto por los chicos de extranjeros del proyecto, como por el equipo de trabajo, como por los otros trainees. La ciudad es un caos, pero me siento mucho más acompañada.

Otra vez te vas. OK. Pero... ¿por qué India nena??!

Desde chica me hablaron de la India así que, sin saber nada en especial, numerosos aspectos me resultan de lo más familiares. Aún así siempre tuve claridad de que no iba a venir. Mi prejuicio hacia este país estaba muy relacionado con la imagen de la Madre Teresa y me parecía que había que ser demasiado fuerte para estar rodeado de una pobreza tan extrema sin saber qué hacer al respecto.

Los años pasaron y después de haber concretado una serie de objetivos que planifiqué meticulosamente, consideré que finalmente era el momento justo para hacer lo que siempre quise: trabajar un tiempo en un país extranjero. ¿Qué país? No tenía preferencias porque privilegiaba la descripción del puesto y la empresa. Después de descartar otras opciones, apareció esta oportunidad que reunía todas mis condiciones profesionales. Entre paréntesis, todo esto es posible a través de una organización internacional de estudiantes y jóvenes profesionales llamada AIESEC a la que pertenezco desde el 2006. www.aiesec.org

Entonces, la India. Creo sinceramente que no existe país más exótico, país que conserve tan resguardadas sus tradiciones (se están occidentalizando pero conservan una gama de “colores” que la mayoría de los otros países perdimos tiniéndonos del mismo tono de la globalización), país tan misterioso, país que no es un país sino muchos totalmente distintos. A la distancia era muy difícil formular una idea realista de lo que encontraría al llegar por más que intentara prepararme. Todo lo que puedas decir de la India es verdad y mentira al mismo tiempo porque es un mundo de contrastes muy marcados.

Lo más llamativo es que es un acertijo para todos los que venimos, por más diversos que sean nuestros orígenes: argentinos, españoles, franceses, egipcios, jordanos, rusos, chinos... nacionalidades de países con poco en común nos encontramos aquí reunidos con un sólo objetivo... sobrevivir en un mundo que algunos interpretan, no tiene lógica. Por mi parte sé que la tiene, pero no sé dónde.

Ah, esto me recuerda que tengo que hacerles una advertencia si es que planean seguir leyendo. Tengo una adicción (no, no es la de los helados, les juro que puedo dejarlos cuando quiera!!): adicción a pensar.

Para mi, pensar es como respirar y no puedo entender cuando alguien dice (generalmente hombres, no sé por qué) que no están pensando en nada. Eso me dispara, cuándo no, otros pensamientos como por ejemplo: ¿qué es la nada? ¿es que acaso tiene un error de concepto y a algo le llama nada? ¿cómo que nada? ¿nada nada? Si la nada es la ausencia de algo, no existe sin ese algo. Y como ahí se torna muy complicado salto por asociación libre a otra cosa como ¿qué nado? ¿crawl? Y bue... para qué seguir.

Volviendo al punto, voy a intentar generar hipótesis de todo lo que no entiendo, pero eso no quiere decir que sean buenas explicaciones sino que presentan algún tipo de sentido. No es una locura de la adultez sino que vengo con años de experiencia en estas tonterías. Siempre fui una máquina de por qués y ahora India, que en muchos sentidos me hace sentir una niña de nuevo, me renovó las preguntas y siempre hay alguien dispuesto a aportarme alguna nueva interpretación. Por ejemplo me acuerdo una gran amiga de la infancia que fue la única que resolvió dos preguntas acerca de la naturaleza que me atormentaron (y por ósmosis, yo atormenté a todos a mi alrededor) durante semanas: A- ¿por qué las palomas mueven la cabeza de atrás para adelante en cada paso? B- ¿por qué los gorriones pegan pequeños saltitos en lugar de caminar? (era niña de ciudad... esa era toda la naturaleza que conocía). Ningún adulto me dio una respuesta satisfactoria y no se olviden que soy re joven pero en aquella época googlearlo ni siquiera era ciencia ficción. La solución me la dio mi querida amiga (Vero, vos no te debés acordar, pero te debo una por esto) que me dijo: A- porque no tienen brazos para mover e impulsarse y balancearse como nosotros. B- porque sus patitas son cortas como para adelantar una y luego la otra. Brillante, ¿no? Es así que me transformé en psicóloga y así sigo rodeada de preguntas e intentando explicaciones por ahí.

Yendo a cosas más prácticas, cierto contexto para que entiendan los siguientes post: llegué a India en diciembre del 2009, trabajo en Recursos Humanos en una multinacional dedicada a software services y consultoria, la más grande la India, donde mis amigos y compañeros de trabajo son de diversas nacionalidades, y de todos los estados de India por lo que no sólo aprendo de Chennai sino que me maravillo de cada uno de ellos y sus costumbres e ideas.

Cito algunos nombres reales de mis amigos, y otros son apodos o ficciones. No todos quieren ser famosos, ¿vio? :-)

Los siguientes post son ediciones de un par de mails que envié. Después de cuatro meses aquí las modificaciones en mi son grandes. Ahora me llaman la atención cosas más sutiles y tengo más distinciones para entender esta realidad. Aún así los cambios anímicos lejos de casa pueden ser abruptos así que no se preocupen si un día escribo un post deprimente y sufrido y al otro uno alegre. El balance de esta experiencia es muy positivo y por eso sigo acá.

¿Arrancamos?

domingo, 25 de abril de 2010

Por qué no me gustan los blogs


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Son demasiado públicos. No sé por qué no me gusta eso. Tal vez soy tímida :-)

- Mucha gente siente la obligación de publicar periódicamente y el no ser escritor profesional más hacerlo por obligación es una receta bastante buena para escribir textos poco relevantes. Así que, si en algún momento se me pasa la oleada literaria, habrá menos actualizaciones. ¿Para que invertir mi tiempo y el suyo en un sinsentido?

- ¿Tengo que inmortalizar mi pensamiento? Mmm, eso me parece demasiada responsabilidad. No es que sea una loca esquizofrénica que cambie a cada rato, pero mi cerebro es como una procesadora de jugo: le meto más cosas, cambia el gusto del jugo a veces sutilmente, a veces sustancialmente. Como sea, a mis 27 años ya pasé algunas crisis existenciales y me topé con gente de lo más diversa que me ayudó a replantearme, y como resultado elegí a conciencia ciertos valores que me guían. Por lo demás, no crean que mi letra está marcada a fuego.

- Viajar es uno de mis principales motivadores. La gente es uno de los más importantes disparadores. Amo la comunicación, amo tratar de entender, pero eso no significa que domine este arte. Es medio peligroso hacer comentarios sobre las diferentes culturas porque sin duda haces hincapié en las diferencias (porque si no nada te llamaría la atención). El peligro es parecer irreverente, discriminatoria o ignorante. Sólo sepan que el último adjetivo es el único que me define. Amo la típica frase “sólo sé que no sé nada”. Espero que nadie se ofenda y compartan diferentes interpretaciones de la realidad conmigo.

OK, OK, tengo que admitirlo. Perdí. Siempre dije que no iba a tener un blog y, a decir verdad, todavía no estoy convencida. Hacer público mi pensamiento no me entusiasma. Será que si bien pertenezco a la generación Y que ama estas cosas, yo le pegué en el palo a la generación X, mucho más reservada y pesimista si se quiere. Por mi parte, prefiero la interacción, el cara a cara seguramente porque nunca paro de pensar y analizar cosas (a veces cualquier cosa, nimia, puede ser objeto de mi análisis... cada uno tiene su forma de perder el tiempo, vio? :-) y hablar es mi forma privilegiada de analizar temas complejos. Si sos capaz de expresarlo es porque organizaste ideas, estructuraste un pensamiento. Así es que amo hablar y cuando no lo hago es porque mis neuronas tienen problemas para interconectarse y no es buen síntoma.

Todo esto no explica por qué, de repente, después de años de rebelión, accedí a crear un blog y a la posibilidad de que desconocidos me lean. Es simplemente por tres motivos:

1) viajar siempre motivó los pensamientos más locos en mi y mis ganas de compartirlos.

2) Cada vez que viajo mando mails (más de diez años atrás mandaba cartas inclusive... creo que eso denuncia mi edad) y esta vez estoy recibiendo feedbacks tan lindos que me hacen sentir en casa aún a miles de kilómetros de distancia.

3) Soy pésima armando grupos de mail para compartir lo que escribo. Totalmente desorganizada.

Por una razón puramente práctica el blog parece ser útil.

Así que amigos, amigas, sigamos intercambiando ideas por este medio y los demás que todavía no conozco, resolvamos ese punto, sólo preséntense. :-)

¿Quién soy?

Recuerdo la primera vez que me preguntaron eso en un ejercicio introspectivo. Cuando era chica tenía la tendencia a ofuscarme los primeros cinco segundos ante algo que parecía muy complejo pero en el segundo número 10 ya tenía una buena idea y poco tiempo después estaba orgullosa con algún resultado (mejor o peor, no importa). Así que con el tiempo aprendí que si, en última instancia lo voy a resolver, para qué perder tiempo ofuscándome.

Como sea, la primera vez que me hicieron esta pregunta, era chica. Así que dije: “es una pregunta filosófica, no tiene respuesta, no me molesten con esto”. Pero... creo que la única cosa que odio es tener que decir “no puedo”. De eso me di cuenta a los 8 años, cuando estando frente a una pileta con trampolines y elegí subir al de diez metros (no el de 3 o 5), miré desde arriba de todo y volví a bajar. Todavía estoy avergonzada, nunca más. Tengo un orgullo bastante sensible así que el “no puedo” durante mi adolescencia lo negué y con la adultez tomó otro color que en otro momento compartiré (ya no es un “no puedo” es un “no quiero” ciertas cosas). Así que, con mi orgullo a cuestas, responder a esa pregunta se me planteó como un desafío.

Conclusiones: ninguna definitiva. Pero...

Para empezar creo que ya se dieron cuenta que lo mío no es el poder de síntesis. Para llegar a algo sintético, primero pasé por un laberinto interminable de pensamientos. Pero lo vamos a intentar en menos de 500 palabras:

Siendo libriana siempre me pronosticaron un futuro artístico y me estimularon a aprender a tocar la flauta, dibujar, cantar y todo eso. Si bien nací con una mirada artística y disfruto de lo bello, no me destaqué en nada seguramente porque siempre tuve una autoexigencia que hacía que tomara las cosas más como obligación que con disfrute. Sin embargo mis 27 años me encuentran en la India, y este paraíso sensorial, esta quinta dimensión en un mundo ya de por sí bastante loco, está despertando en mí el placer por la escritura, el dibujo, la cocina y el diseño, que hoy constituyen mis hobbies junto con la lectura y viajes de siempre.

Viajar es natural en mi vida. No viaje tanto y básicamente viví en la misma casa desde que nací en Buenos Aires, pero viajé más que el término medio y seguiré haciéndolo. Es un arte que todavía no domino completamente. Caer en el típico turista es vergonzoso para mi, pero tampoco el mochilero es mi modelo ideal. Más bien lo valioso es contactarse con la gente de cada lugar y aprender con ellos, pero no resulta tan fácil, principalmente cuando tenés un par de semanas o un mes para recorrer.

Por lo demás estudié Turismo y soy psicóloga. Actualmente trabajo en Recursos Humanos porque aparentemente tengo cierta habilidad para analizar situaciones que involucran personas y su interrelación y cierto manejo comunicacional. En el futuro cercano voy a seguir trabajando en esta área pero tengo tantos intereses que algo más amplio puede surgir más adelante que disfrute y sea un buen medio de vida. Ya lo descubriré.

Tendría que hacer una encuesta para saber cómo mis amigos me describen pero estimo que: Optimista (algunos piensan que me excedo), Curiosa y espíritu inquieto (algunos piensan que me excedo) creo que serían denominadores comunes. Cabeza dura e indecisa también pero a mi favor puedo decir que con fundamentos cambio de opinión y pido disculpas y que una vez que tomo una decisión, no vuelvo para atrás.

Después debe haber decenas más de adjetivos según quien opine. Como todos, soy “en relación con el otro” así que la gente puede sorprenderse describiéndome como tímida y extrovertida al mismo tiempo. Soy humana, qué le vamos a hacer :-)

367 palabras. Hoy voy a innovar y ser concisa, así que hasta aquí la presentación. El resto descúbranlo ustedes.