martes, 27 de abril de 2010

Otra vez te vas. OK. Pero... ¿por qué India nena??!

Desde chica me hablaron de la India así que, sin saber nada en especial, numerosos aspectos me resultan de lo más familiares. Aún así siempre tuve claridad de que no iba a venir. Mi prejuicio hacia este país estaba muy relacionado con la imagen de la Madre Teresa y me parecía que había que ser demasiado fuerte para estar rodeado de una pobreza tan extrema sin saber qué hacer al respecto.

Los años pasaron y después de haber concretado una serie de objetivos que planifiqué meticulosamente, consideré que finalmente era el momento justo para hacer lo que siempre quise: trabajar un tiempo en un país extranjero. ¿Qué país? No tenía preferencias porque privilegiaba la descripción del puesto y la empresa. Después de descartar otras opciones, apareció esta oportunidad que reunía todas mis condiciones profesionales. Entre paréntesis, todo esto es posible a través de una organización internacional de estudiantes y jóvenes profesionales llamada AIESEC a la que pertenezco desde el 2006. www.aiesec.org

Entonces, la India. Creo sinceramente que no existe país más exótico, país que conserve tan resguardadas sus tradiciones (se están occidentalizando pero conservan una gama de “colores” que la mayoría de los otros países perdimos tiniéndonos del mismo tono de la globalización), país tan misterioso, país que no es un país sino muchos totalmente distintos. A la distancia era muy difícil formular una idea realista de lo que encontraría al llegar por más que intentara prepararme. Todo lo que puedas decir de la India es verdad y mentira al mismo tiempo porque es un mundo de contrastes muy marcados.

Lo más llamativo es que es un acertijo para todos los que venimos, por más diversos que sean nuestros orígenes: argentinos, españoles, franceses, egipcios, jordanos, rusos, chinos... nacionalidades de países con poco en común nos encontramos aquí reunidos con un sólo objetivo... sobrevivir en un mundo que algunos interpretan, no tiene lógica. Por mi parte sé que la tiene, pero no sé dónde.

Ah, esto me recuerda que tengo que hacerles una advertencia si es que planean seguir leyendo. Tengo una adicción (no, no es la de los helados, les juro que puedo dejarlos cuando quiera!!): adicción a pensar.

Para mi, pensar es como respirar y no puedo entender cuando alguien dice (generalmente hombres, no sé por qué) que no están pensando en nada. Eso me dispara, cuándo no, otros pensamientos como por ejemplo: ¿qué es la nada? ¿es que acaso tiene un error de concepto y a algo le llama nada? ¿cómo que nada? ¿nada nada? Si la nada es la ausencia de algo, no existe sin ese algo. Y como ahí se torna muy complicado salto por asociación libre a otra cosa como ¿qué nado? ¿crawl? Y bue... para qué seguir.

Volviendo al punto, voy a intentar generar hipótesis de todo lo que no entiendo, pero eso no quiere decir que sean buenas explicaciones sino que presentan algún tipo de sentido. No es una locura de la adultez sino que vengo con años de experiencia en estas tonterías. Siempre fui una máquina de por qués y ahora India, que en muchos sentidos me hace sentir una niña de nuevo, me renovó las preguntas y siempre hay alguien dispuesto a aportarme alguna nueva interpretación. Por ejemplo me acuerdo una gran amiga de la infancia que fue la única que resolvió dos preguntas acerca de la naturaleza que me atormentaron (y por ósmosis, yo atormenté a todos a mi alrededor) durante semanas: A- ¿por qué las palomas mueven la cabeza de atrás para adelante en cada paso? B- ¿por qué los gorriones pegan pequeños saltitos en lugar de caminar? (era niña de ciudad... esa era toda la naturaleza que conocía). Ningún adulto me dio una respuesta satisfactoria y no se olviden que soy re joven pero en aquella época googlearlo ni siquiera era ciencia ficción. La solución me la dio mi querida amiga (Vero, vos no te debés acordar, pero te debo una por esto) que me dijo: A- porque no tienen brazos para mover e impulsarse y balancearse como nosotros. B- porque sus patitas son cortas como para adelantar una y luego la otra. Brillante, ¿no? Es así que me transformé en psicóloga y así sigo rodeada de preguntas e intentando explicaciones por ahí.

Yendo a cosas más prácticas, cierto contexto para que entiendan los siguientes post: llegué a India en diciembre del 2009, trabajo en Recursos Humanos en una multinacional dedicada a software services y consultoria, la más grande la India, donde mis amigos y compañeros de trabajo son de diversas nacionalidades, y de todos los estados de India por lo que no sólo aprendo de Chennai sino que me maravillo de cada uno de ellos y sus costumbres e ideas.

Cito algunos nombres reales de mis amigos, y otros son apodos o ficciones. No todos quieren ser famosos, ¿vio? :-)

Los siguientes post son ediciones de un par de mails que envié. Después de cuatro meses aquí las modificaciones en mi son grandes. Ahora me llaman la atención cosas más sutiles y tengo más distinciones para entender esta realidad. Aún así los cambios anímicos lejos de casa pueden ser abruptos así que no se preocupen si un día escribo un post deprimente y sufrido y al otro uno alegre. El balance de esta experiencia es muy positivo y por eso sigo acá.

¿Arrancamos?

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