lunes, 10 de mayo de 2010

Declaración de guerra

Desde hace tiempo tengo un problema grave. Desde que llegue a esta casa las veo disfrutando tranquilamente de las instalaciones. Me desesperé la primera mañana cuando abrí los ojos y caminaban cerca de mí así que tapé las rendijas de las ventanas con cemento (si, soy drástica cuando me enojo) y resolví la cuestión. Luego las vi en la mesa, y también puse veneno y se fueron. Coparon la cocina, por lo que guardamos hasta el arroz en la heladera. Atacaron el cuero de mi cartera. Me rendí, por lo que la tiré en el balcón y hace días que no la toco. Vivo con al menos 10 picaduras en mi cuerpo continuamente. Aprendí a tolerar el dolor de cada picadura por lo menos una hora hasta que desaparece. Si me llego a rascar, no sólo la tortura se prolonga indefinidamente sino que la roncha crece al tamaño de una naranja y aparecen puntos violetas producto de la herida que mis propias uñas provocan.

A todo esto, soy a la única que pican. Pequeños demonios asesinos, hormigas rojas de no mas de un par de milímetros, me están volviendo loca desde hace mucho!! Pero hoy... hoy... esto no tiene antecedentes. No hay vuelta atrás, no voy a parar hasta aniquilarlas a todas.

Y mi actitud no es sólo porque este episodio interrumpió mi película de Tarantino y estoy proclive a la violencia. No. Esto es demasiado, cual película de terror. Estaba tranquila disfrutando del film (es una manera de decir, estaba disfrutando de Brad Pitt si es que quieren precisiones) envuelta en mi toalla cuando se me ocurrió cambiarme. Para no perder el hilo abrí el placar, abrí el cajón, y sin prender la luz agarré la primera bombacha que encontré. Me la puse y seguí con la película. Casi inmediatamente empecé a sentir pinchazos, muchos, en la cola. Distraída con la trama, tardé como 10 segundos en darme cuenta y desesperadamente corrí sacándome todo a ponerme bajo la ducha. Más tranquila inspeccioné mi placar y estan en todos lados a cientos! No lo puedo entender. Esto es una tortura. Y lo que es peor, ¿por qué a mi sola? ¿Qué es esto? ¿Qué tengo yo?

Todo muy lindo, sé que me voy a reír en un futuro por la anécdota, pero por el momento tengo una misión que cumplir... mmmmm Si alguno tiene alguna estrategia los escucho...

Apertura de la investigación:

A la mañana siguiente, con energías renovadas, estuve analizando las evidencias y descubrí que estaban únicamente en las prendas de algodón y que una de ellas tiene un agujero! Y ahí tuve otro de mis momentos de enojo con India (si si, a todo o nada, totalmente exagerada). Paso a explicar:

Otro de los efectos del calor es que viene acompañado de una serie de sufrimientos asociados. ¿Acaso creían que es tan simple como calor= transpiro, puteo a Buenos Aires por freírme en el asfalto y me voy de vacaciones? Pues no queridos amigos. Eso es invierno comparado con esto. Resulta que el calor nos está provocando las enfermedades más insólitas para nosotras. Obviamente no voy a dar detalles, y no se preocupen que no estamos muriendo, pero entre las tres es tragicómico nombrarlas. Otro de los problemas asociados son estas pestes de todo tipo de insectos. Y otra molestia provocada por estar viviendo en un horno es que tenés que cambiar numerosos hábitos. Me adapto, como siempre, pero... a veces es duro. Por ejemplo, tuve que comprar bombachas de algodón porque aparentemente todo el mundo sabe que cualquier otro material es dañino en estas condiciones. ¿No les parece grave? Bueno, debo decir que no tenía ni una de algodón. No me gustan en lo más mínimo. Cuestión que fui a comprar y para empezar, me costó mucho encontrar algo de color liso y luego analicé los numerosos modelos y tamaños por lo menos 20 minutos. Finalmente logré elegir el modelo más pequeño. El tamaño si bien fabrican 5 diferentes, sólo había disponible S y XXL así que elegí el primero. Sabia decisión... cuando lo abrí descubrí la bombacha más grande que vi en mi vida, estoy totalmente sorprendida como puede cubrir toooodaaaa la cola.

Volviendo al tema en cuestión, de repente até todos los clavos: lunes volví con las bombachas, las lavé y estuvieron toda la noche colgadas en el balcón. Martes a la mañana las guardé en el placard y me fui a trabajar. Martes por la noche, el momento en que aconteció el crimen. Miércoles a la mañana descubro que sólo comen algodón... ¿me siguen? Me vi obligada a comprar semejante insulto a la estética y para colmo es comida de hormiga que a su vez me comen a mi??!?! Este es un mundo paralelo. Pasan cosas muy raras...

1 comentario:

  1. Hay que respetar todas las formas de vida! Vos irrumpiste en su hábitat... adaptate! jajaja ;)

    ResponderEliminar