lunes, 10 de mayo de 2010

Es mi primera vez.

Hoy escribí esa frase en una hoja en blanco y la pegué en el living. Espero que las chicas se entusiasmen y lo vayan completando. Es una de las frases que más le escucho decir a Aygul además de “how come!”, “soo cute” y “what s wrong with this country?”. Usa “it s my first time” seguido de hechos que me sorprenden. Por ejemplo: “que veo un elefante”, “que estoy tan cerca de un mono”, etc etc. Cuando dice esas cosas por un lado agradezco todas las oportunidades y viajes que tengo en mi haber, pero también, por primera vez, empiezo a sentir preocupación.

La ficha me cayó en el último viaje, a Munnar, Kerala, donde después de un paseo por una ruta preciosa rodeada de distintas tonalidades de verde de las plantaciones de té, llegamos a un lago demasiado agarrotado de gente para mi gusto. Ella estaba muy entusiasmada con cualquiera de las tres actividades posibles allí: alquilar un caballo para subir la montaña 500 metros más (¡?!), subirse a un pedaliño, o sentarse a mirar. Yo estaba totalmente desencantada y me quería ir a otro lugar (si el paisaje es hermoso, por qué tenemos que arruinar nuestro tiempo justo acá?!). Mi problema era: 500 metros de caballo?? Que es esto? Una calesita?. Opción dos: pedaliños? Pero no hacían eso nuestros padres en su juventud o cuando nos agarra un ataque de estupidez (o enamoramiento, más o menos lo mismo) o aburrimiento (el aburrimiento justifica todo) en el Rodedal?.

Intentando suavizar mis opiniones negociamos la opción tres, con la que tampoco estaba de acuerdo, pero no veía otra posibilidad. Sentarme en un pequeño lugarcito rodeada de gente por todos lados como en cualquier plaza el día de la primavera, está lejos de satisfacerme. Igual me entretuve sacando fotos (principalmente a dos chicos que estaban abrazados cual pareja de enamorados, cosa que es re común acá pero me sigue entreteniendo) y observando las dificultades que tuvo que enfrentar un hombre de familia al que se le ocurrió subir a su señora más otra mujer y dos niños a un barco a remos. Típico hombre de ciudad que no tiene idea de nada, y como era de esperar (en realidad desde que lo vi con el ticket supe que me iba a divertir) estuvo 15 minutos entre los juncos tratando de interpretar las consignas de la gente desde la orilla. Mujeres y niños abordo, ni se mosquearon. Calculo que ayudarlo hubiese afectado su masculinidad... quien sabe.

Volviendo al tema en cuestión, mi preocupación era que a Aygul le gustaba eso y seguía con la frase “es mi primera vez” o en su defecto “sólo lo hice una vez cuando era muy chica” para justificar por qué se quería subir al caballo o a los pedaliños.

Finalmente nos fuimos, pero en el camino de regreso me quedé pensando y admirando su entusiasmo. Me asusté al reconocer en mi actitud el pensamiento de mi abuelo cuando, una vez en mi temprana adolescencia lo fui a visitar a Carlos Paz y nos enteramos que en las altas cumbres había nevado. Insistí en ir para jugar con la nieve. Su respuesta fue: “querés nieve? Abrí el congelador”. En su momento juzgué la frase como muy poco afortunada, como una pérdida de la sensación de júbilo y sorpresa que puede ser la vida. Pero, ahora, ¿es que acaso me está pasando eso a mi??? El tenía noventa y pico de años cuando lo dijo, y yo sólo 27! Por suerte, en ese momento, desconcertada con estas ideas en mente vimos un pequeño pueblito al lado de la ruta. Una maravilla las plantaciones de té, las huertas, las vacas, las mujeres con sus saris multicolores y grandes bultos sobre la cabeza. Paramos y nos perdimos por los caminitos durante un par de horas. Nos sacamos fotos idílicas, hicimos yoga, y hasta tuvimos un altercado con una vaca que me robó unas zanahorias que había comprado (si, ya sé, se preguntarán por qué andaba paseando con zanahorias en la mano y cómo puede ser qué el animal más buenazo y medio torpe puede huir con mis zanahorias, pero si lo cuento ahora me van a acusar de irme por las ramas).

La cuestión es que dis-fru-te mucho. Fue mi primera vez saltando entre plantaciones de té, peleándome y persiguiendo a una vaca, haciendo yoga en las colinas, tratando de interactuar con una nena que tenía la cara pintada de amarillo y parecía sacada del exorcista (me gustaría saber por qué, pero el idioma no ayuda a despejar todas mis dudas), y finalmente perdiéndome en ese paisaje maravilloso. Así que, al final del día, respiré aliviada. Gracias a Dios hice mil cosas en mi vida. Salté en paracaídas, volé en parapente, me subí a un globo, me subí a caballos decenas de veces, camello, elefante, traté con una llama pero no pude, me perdí en una selva (si, Wen, aquella vez estábamos perdidos, no trates de convencerme de que estaba todo bajo control :-), entré en la pirámide de Giza, volé en helicóptero sobre las cataratas (juro que fue hace tanto tiempo que ni se hablaba de que era dañino para las aves), casi me caigo por una cataratita de 10 metros de alto en Córdoba, nade con peces multicolores, me maravillé con paisajes desérticos, nevados, verdes praderas y campos o plagados de edificios, subí a los edificios más altos y modernos, investigué ruinas antiguas, recorrí algunos de los museos más impresionantes del mundo (que dicho sea de paso algunos “se robaron” lo mejor de otras partes del mundo), intenté comunicarme con las nacionalidades más diversas, me enamoré del glaciar Perito Moreno y básicamente me sentí viva en cada momento. Y ahora sé, que con mis 27 años, me voy a seguir maravillando en cada instante, porque eso es una decisión, porque exige aprender a mirar con más detalle y porque, esto también es cierto, me cansé de los lugares más turísticos que te tratan como en el kindergarden tratando de robarte el chupetín así que voy a intentar evitarlos.

Sólo para recordarlo, armé este póster en el living, así cada día podemos escribir que hicimos por primera vez que nos alimenta y justifica seguir intentándolo.

5 comentarios:

  1. Escribis en ese cartel que es la primera vez que leo algo tan largo que no sea obligatorio para aprobar un parcial?? .. Gracias!!
    Ahh!! acordate de aclarar que va a ser la ultima tambien..
    Gracias nuevamente!

    =)

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  2. Ahh otra cosita... Fijate que no hice ningun comentario de la frase "Fue mi primera vez saltando entre plantaciones de té, peleándome y persiguiendo a una vaca"
    Adiosss!!

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  3. para mi estabamos mas bien "buscando el camino" o "tomando un atajo" :p
    me queda una duda, ¿que seria un peldaño?

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  4. Sabri: hay una explicación perfectamente racional. No sé si puedo decir lo mismo de vos con una vela en la mano, sin llaves, afuera de tu casa...
    Wen: Dicese de...

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  5. Me encantó, no digo todos los días pero de vez en cuando tener una "primera vez" nos va a hacer bien!!! Lo intentaré.
    (nos debés lo de la vaca y las zanahorias)
    Besotes

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